Parece ser que llega un momento (desconozco si la fecha es fija o variable) en que uno abandona, normalmente más que fatigado, la búsqueda de esas personas que idealmente deberían compartir un modus vivendi también ideal, en una etapa de mi también ideal yo.
Hablando claro; Se ve que un día te cansas de esperar gente guai en tu vida y entonces, instintivamente, te decantas por perseguir la luz de otros faros y dejas atrás la infértil búsqueda.
Pero a modo de tiritas, de pequeña salvación, siempre te quedan ellos; una especie que te acompaña desde los primeros días. Los muñecos y las muñecas, variables e incomprensibles, te recuerdan quien eres en la forma que los escoges, manejas, conservas y arrinconas.
(Estos los he descubierto en etsy, si pasáis el ratón por encima de las fotos encontrareis el nombre de los vendedores)







